Mis ideas
¿Socialista liberal-libertario? Pero ¿existe eso? Pues sí, como podéis ver en el primer discurso que impartió el Presidente Zapatero cuando acababa de ser elegido líder socialista:
“Reclamamos un nuevo modo de hacer en el que los burócratas dejen paso a los emprendedores. Una concepción abierta a la Sociedad en la que no tengamos que esperar a que los tecnócratas vengan a resolver nuestros problemas, a que vengan a decir lo que es justo, a que nos digan lo que es necesario.
La izquierda y el socialismo democrático del siglo XXI, el PSOE, trabajará por democratizar, es decir, por disminuir el poder y la prepotencia de los grupos económicos y del Estado.
El proyecto socialista será impulsor de mayores cotas de libertad y autonomía personal, de iniciativa y de responsabilidad, de igualdad de oportunidades desde la cuna, pero no sólo en la educación, sino también en la economía. El problema no es el mercado, el mercado genera enormes posibilidades de igualdad, el problema es el falso mercado, la concentración de los grupos económicos, que de una u otra forma fomenta y protege este (el PP) y otros gobiernos.
El socialismo que empezamos a construir hoy será profunda y auténticamente liberal, o si prefieren libertario, y radicalmente promotor de la igualdad del individuo”.
José Luis Rodríguez Zapatero
Conferencia Una Política al servicio del Cambio.
Club Siglo XXI, 19 de octubre de 2.000
Quizás Zapatero sacó lo de “liberal-libertario” del discurso utilizado en los últimos tiempos por el histórico líder juvenil del 68, Dany Cohn-Bendit, hoy en día europarlamentario y líder de Los Verdes:
Creo que sí, soy de izquierda. Incluso sobre ciertas cosas tengo posiciones radicales de izquierda. Pero hay una forma de pensamiento estatista en la izquierda que ya no sirve en nuestras sociedades. El problema es que ese pensamiento estatista también es criticado por lo que llamamos el neoliberalismo. Y entonces, a partir del momento en que uno critica el estatismo tradicional de la izquierda europea, es inmediatamente denunciado como un soporte incondicional del neoliberalismo. Durante la última campaña francesa, cuando lancé la fórmula provocadora de que era un “liberal libertario”, quise decir: “Atención, el liberalismo político tiene una influencia benéfica extraordinaria sobre lo que llamamos las instituciones democráticas, sobre la reflexión de la democracia”. Si hay un punto débil de la izquierda tradicional, ahora y durante mucho tiempo, es justamente su reflexión sobre la democracia. Lo de “libertario” es porque estoy a favor de un pensamiento radical y libre que los liberales no siempre tienen. (…)
Debemos entender que hoy en día la alternativa no es ya economía planificada o economía de mercado. Todo el mundo sabe hoy que el mercado va unido a la democracia. Pero no hay sólo una economía de mercado, hay muchos mercados, hay muchas posibilidades de vivir, de trabajar. Todo esto tiene que formar parte de nuestro proyecto. No tenemos el derecho de decir “el Estado puede todo”. Defendemos el derecho de los individuos a hacer, a crear y, al mismo tiempo, el deber del Estado de apoyar a los más débiles.
Pero, aunque sacase la expresión de ahí, lo que no se puede negar es que el PSOE tiene una tradición histórica de lucha contra la tentación colectivista:
“Soy socialista a fuer de liberal. Soy socialista, fundamentalmente, porque entiendo que el socialismo es la perfectibilidad liberal, que la libertad no puede ser posible de una manera plena sin la consagración de que la libertad política esté sustentada sobre la total libertad económica de los habitantes del mundo. Y por eso, cuando yo me encuentro en estos momentos de apasionamiento con negociaciones de la libertad y hasta con sarcasmos a cuenta de aquellos derechos de libertad en los cuales tiene su raíz y nacimiento el desarrollo de todas las propagandas socialistas, siento encendida mi alma liberal”.
Indalecio Prieto
Conferencia “La libertad, base esencial del socialismo” 21-3-1921, durante el debate sobre la posible integración del PSOE en la III Internacional.
Y termino haciendo mías también las palabras del escritor Jorge Edwards, aunque no comparta su voto en las últimas presidenciales chilenas: “¿Más Estado? Mi respuesta es clara: mejor Estado, y lo menos burocrático, lo menos autoritario que sea posible”.
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