He publicado hoy en el suplemento Universa del Adelanto de Salamanca mi habitual columna de los miércoles (Pasó el tiempo de la Tuna). Lo copio aquí por su interés, y porque ya me ha llegado información de que no ha sentado nada bien en la Facultad de Farmacia.

Salamanca. Siglo XXI. Universidad. Y tengo delante mío delante de mí una ficha con la fecha y lugar del examen de “Farmacia Homeopática“, asignatura optativa de la titulación de Farmacia. ¿Cómo, cómo?

Homeopatía: “Terapia natural” fundamentada en aberraciones pseudocientíficas tales como “la fuerza vital”, o la “memoria del agua”. Les explico esto último para que se hagan una idea: cuando la Ciencia -la de verdad- demostró que en muchos casos era imposible que las dosis homeopáticas contuvieran -por sus constantes disoluciones- ni una sola molécula de principio activo (¿les suena el Número de Avogadro?), los homeopátas se sacaron de la manga que el agua “recordaba” las propiedades del principio activo. Lo que no explicaron es por qué convenientemente sólo recordaba ese principio activo, y no las bacterias de los charcos, el chapapote de los mares o el dióxido de azufre entremezclado con las nubes. Suicídese -homeopáticamente- con su botella de agua más cercana, oiga.

Si sirve de algo nombrar Doctores Honoris Causa, más allá de vino de honor y la foto en la prensa, deberíamos prestar atención a las sabias palabras del Doctor Mario Bunge durante su discurso de investidura de 2003, cuando señalaba los siete enemigos de la investigación científica, y colocaba como el quinto al “oscurantismo tradicional”, ejemplificado por el fundamentalismo religioso, el ocultismo… o la homeopatía. Enseñamos oscurantismo mientras premiamos a quien lo denuncia. Coherencia a tope, vamos.

¿Que podría “entenderse” que se impartiera esta asignatura si el enfoque de la misma intentase ser crítico (científico)? Claro, pero veamos de dónde han salido los manuales de la asignatura, veamos. 5 manuales. 4 de ellos publicados por laboratorios homeopáticos Dolisos y Boiron -garantía, sin duda, de imparcialidad-. Otro publicado por una editorial Robinbook, especializada en libros de autoayuda… y ciencias ocultas. Otro ejemplo: Tema 8, dedicado al estudio de “terapias afines” como la gemoterapia o la litoterapia (esto es, la “rearmonización” del cuerpo usando piedras y cristales). Perdonen, pero ¿esto es la USAL o la Escuela Hogwarts de Hechicería?

Conclusión: Que si una Universidad es -supuestamente- una institución que enseña ciencia… una que enseña pseudociencia no puede si no ser una pseudouniversidad. Por cierto, cojan el paraguas, que las cartas del Tarot me dicen que esta tarde llueve.

A través de la web de los citados estudios Boiron, he llegado a esta web puesta en marcha por el lobby homeópata con el objetivo de conseguir la retirada de una orden ministerial que pone un poco de orden en una industria que quiere todas las ventajas de la medicinal y ninguno de sus inconvenientes. Parece ser que el problema es que “en definitiva, no se tiene en cuenta la especificidad de estos medicamentos”. Según ellos. Otros lo dicen más a las claras: “También piden requisitos que no se pueden cumplir, como que se aporten ensayos clínicos, cuando en homeopatía no se han definido”. Acabáramos. Que intolerante el Bernat Soria, que no le gustan los grimorios, fíjate.