Estoy empezando a creer en conspiraciones. Y eso que pensaba que la movida Bórico-Mondragona me había inmunizado ante tales ideas. Pero es que lo de los últimos 2 o 3 días, con varios medios conchabados para hacer creer a los españoles que Le Pen controla al PSOE en la sombra, ha sido mu fuerte.

Primero, nos llega desde Melilla el siguiente titular: “El PSOE de Melilla pide a un político musulmán que «no dé lecciones a los españoles de toda la vida»”. Frase literal, y quizás desafortunada, cierto, pero que contextualizada cambia mucho.

Y ahora llega a portada de Menéame otra noticia -extraída de ABC- que reza así: “«Los parados nacionales deberían ocupar empleos que ahora cubren inmigrantes», Consejero de Empleo de la Junta de Andalucía”. Esta ya es de traca: primero por que esa frase no fue la que pronunció el señor consejero (la original es ““La demanda del mercado nacional deben cubrirla los nacionales”) y segundo por que resulta imposible hacer ese resumen del siguiente párrafo si tienes un mínimo de dignidad periodística:

Por otro lado, me gustaría recordar que hay actividades que los nacionales no han querido realizar, como, por ejemplo, el trabajo en la agricultura intensiva bajo plástico. Nuestro PIB ha crecido gracias a que muchos ciudadanos de otros países han hecho nuestro trabajo, los trabajos más penosos. Hoy claman en el desierto los empresarios de hostelería pidiendo inmigrantes cuando hay muchas personas, por ejemplo en Sevilla, apuntadas al paro en el sector servicios. Luego no hay más inmigrantes que los que el mercado de trabajo ha querido y es un volumen razonable y controlado. Efectivamente, son los primeros que salen del mercado de trabajo porque se han incorporado con más contratación temporal, no porque haya una persecución o discriminación. Pero también son los que más rápidamente encuentran empleo. Un inmigrante albañil termina siendo cocinero, mientras que los nacionales se resisten a la movilidad funcional o geográfica. Así que insisto: tenemos un cupo de inmigrantes legales manejable y es la época en que los nacionales que demandamos empleo trabajemos en todas las actividades que el mercado proporciona. Aquí no se puede estar diciendo que se necesitan trabajadores en la hostelería en Sevilla y no tener gente que quiera trabajar en la hostelería. La demanda del mercado nacional deben cubrirla los nacionales.

O sea, puro sentido común. Justamente lo que le viene faltando a ABC desde que, con su último cambio de dirección, se convirtió en la versión grapada de El Mundo.